Todas estas cuestiones también se le debieron plantear a Doug Lucht, fundador de StreetSki, hasta que encontró la forma de unir su pasión por el esquí con la versatilidad de los patines en línea. Pero, ¿cómo puede hacerse esto?
Siempre se ha comentado que uno de los mejores deportes de entrenamiento para el esquí es el patinaje en línea ya que los movimientos y posiciones del cuerpo son muy similares. Si modificamos un patín para que su respuesta sea lo más parecida posible a un esquí tenemos un StreetSki. Lo que se ha hecho es, alargar la brida donde van montadas las ruedas hasta unos 70 centímetros (dependiendo del modelo) y sobre ella se ha colocado una fijación convencional de esquí. Esto es muy importante ya que se utiliza con las botas que usamos normalmente para esquiar, proporcionando sensaciones casi idénticas.

Los mayores beneficios que podemos obtener, aparte de la mejora cardiovascular en general, consisten en el uso específico de la técnica y grupos musculares que más tarde usaremos para esquiar, con lo que podremos reducir la posibilidad de accidente tan común a principio de temporada por no estar con la forma física adecuada. También es la forma ideal de “domar” una bota antes de ponérnosla en las pistas, con lo que nos podremos ahorrar unos cuantos días de adaptación a las nuevas botas, permitiendo incluso realizar modificaciones en la carcasa o botín y evitarnos posteriores dolores.
Además no dependemos de las nevadas, ni tenemos que realizar largos desplazamientos, ni pagar caros forfaits. Se puede utilizar sobre cualquier superficie, asfaltada o no, plana o con pendiente, con o sin bastones, pueden ser usados por personas de cualquier edad, en fin, todo un invento diseñado por esquiadores para esquiadores.
La velocidad que se puede alcanzar tampoco es cosa de broma. En competiciones de descenso se suele llegar hasta los 80 kilómetros por hora, aunque el primer record de velocidad, en manos de Doug Lucht, es de ¡101 kilómetros por hora!, lo que le permitió entrar en el Libro Guinness de los Records. Como curiosidad decir que este record lo consiguió en 1998 el mismo día que cumplía los 30 años.

Modelos
Todos ellos montan ruedas de 80 milímetros y dureza 78A, aunque las de descenso y todo-terreno son específicas para estas modalidades. Por defecto se suministran con fijaciones Marker 28, de diferente color según el modelo.
- StreetSki Slalom. Destinado a los giros cortos, presenta un diseño mucho más ligero, más corto (70 centímetros frente a los 87 del resto de los modelos), agresivo y fácil de manejar. De lejos el más vendido de todos.
- StreetSki Giant Slalom. Sus seis ruedas lo hacen muy estable a alta velocidad, también favorecida por su mayor longitud. Puede montarse con ruedas todo-terreno.
- StreetSki Downhill. Modelo preparado para alcanzar las más altas velocidades. Monta de fábrica las ruedas de competición Hyper Shock que han sido probadas por el Team StreetSki a más de 95 kilómetros por hora.
- StreetSki Extreme Terrain. Este modelo fue inicialmente diseñado para ser utilizado en los remontes que funcionaban en las estaciones de esquí durante el verano y sólo se usaban para las bicicletas de montaña. Lleva unas ruedas especiales para campo y el armazón es muy flexible.
- ¿Cómo se suben las cuestas?
- ¿Cómo se frena?

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- ¿Se tarda mucho en aprender?
Como en todas las cosas de la vida, debemos de saber dónde están nuestros límites. Igual que en el esquí, la pendiente perfecta es aquella en la que cada uno se encuentra cómodo. Lo más habitual es empezar en plano hasta que le cogemos el truco, e ir aumentando progresivamente la dificultad.
Sólo piensa una cosa: un esquiador por término medio esquía alrededor de 10 días por año. Con StreetSki podrías hacerlo los 355 restantes.